
El planteamiento humano, con frecuencia, funciona al revés de lo que sería más justo y eficaz. Solemos esperar que quienes más necesitan ayuda sean los que den el primer paso: que busquen, que encuentren, que llamen a la puerta adecuada y expongan su situación con claridad. Y es cierto que, quien tenga una urgencia, tendrá que llamar a una ambulancia o a los bomberos… Sin embargo, en el caso de niños que atraviesan situaciones difíciles mientras sus padres intentan reconstruir sus vidas, esta lógica resulta algo ilógica. Ellos, a menudo, no tienen la estabilidad para iniciar esa búsqueda. Y es aquí donde tú y tu entorno, junto con nosotros, podemos ayudar a familias que nos necesitan: debemos informarles que existe nuestro servicio de acogida.
Inspirados en el significado de Emmanuel, “Dios con nosotros”, entendemos que la ayuda auténtica nace de la iniciativa del que ayuda, de su amor hacia quien lo necesita. Así como Jesús se acercó a la humanidad sin esperar a que esta supiera buscarle, también nosotros estamos llamados a aproximarnos a los tutores de niños vulnerables, ofreciéndoles cuidados, estabilidad y acompañamiento mientras los papás recuperan la normalidad. Solucionar problemas de vivienda, empleo, salud, etc, requiere su tiempo. Además, el acercamiento a un niño para que sea atendido nos obliga a ponernos a su nivel. Necesita que le demos lo que no sabe pedir. Gracias por informar con nosotros.
MOTIVO DE ORACIÓN
Por las solicitudes de entrada de nuevos niños en septiembre que estamos valorando y tramitando para el curso 2026 – 2027.
________________
IMPRIME DESDE AQUÍ esta carta en PDF
y exponla en VUESTRO TABLÓN DE ANUNCIOS.
¡Gracias!